Real Estate Management es un servicio que ayuda a las empresas inmobiliarias y a los equipos de gestión de propiedades a implementar y adoptar las capacidades digitales necesarias para gestionar de manera coherente las propiedades, los inquilinos, los propietarios y las operaciones. Se centra en traducir las necesidades operativas en flujos de trabajo prácticos y, a continuación, configurar los entornos, los procesos y las rutinas de gobernanza que permiten a los equipos trabajar de manera eficiente y elaborar informes con confianza.
Este proyecto ayuda a las organizaciones que desean obtener una visión más clara de sus carteras, mejores niveles de servicio y un mayor control sobre la ejecución diaria. Incluye apoyo en la implementación, la configuración de los flujos de trabajo y las prácticas operativas necesarias, así como la capacitación para que los equipos internos puedan gestionar la solución y mejorarla con el tiempo.
Trabajamos con los responsables de liderazgo, operaciones, finanzas y los equipos técnicos para analizar el modelo operativo actual y definir un estado objetivo que mejore la eficiencia y la rendición de cuentas. El proyecto comienza con la comprensión de los flujos de trabajo del ciclo de vida de los inmuebles, incluyendo el arrendamiento, la incorporación de nuevos inquilinos, el mantenimiento, la facturación, el cobro, las renovaciones y la presentación de informes. A partir de ahí, definimos los requisitos de procesos, datos y funciones, y luego implementamos un enfoque estructurado para su ejecución.
La implementación se lleva a cabo de forma iterativa. Damos prioridad a los flujos de trabajo que tienen mayor impacto operativo, establecemos estándares de calidad de datos y documentación, y configuramos rutinas de revisión que garantizan una ejecución coherente. El servicio también incluye la gestión del cambio y la capacitación, para que los equipos adopten las nuevas formas de trabajo y mantengan la continuidad en todas las ubicaciones, tipos de propiedades y funciones.
Entre las áreas de intervención habituales se incluyen el seguimiento de la cartera y de las unidades, los registros de inquilinos y propietarios, los procesos de contratación y renovación, los flujos de trabajo de solicitudes de mantenimiento, la coordinación con los proveedores de servicios, los procesos de facturación y cobro, la gestión de documentos, los paneles de control de rendimiento y los controles operativos. El alcance exacto se adapta a la complejidad de la cartera de la organización y a su modelo de servicio.
Fase 1: Análisis exploratorio y mapeo del contexto de la cartera, de 1 a 2 semanas
Fase 2: Definición de flujos de trabajo y datos, de 2 a 4 semanas
Fase 3: Implementación y configuración, de 4 a 10 semanas
Fase 4: Pruebas, preparación operativa y controles, de 2 a 4 semanas
Fase 5: Puesta en marcha y estabilización, de 1 a 3 semanas
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